El pastor Richard O’Ffill es autor de varios libros, orador internacional en reavivamientos y presentador de seminarios. Ha servido en el sur de Asia, en América Latina y también en Norte América. El pastor O’Ffill cree en un Dios Santo que a través del Santo Espíritu está preparando un pueblo santo para el pronto regreso de Jesucristo. Si desea conocer más de sus creencias fundamentales, (oprima aquí).
Siendo que una de las tareas del Espíritu Santo en los últimos días será volver los corazones de los padres a sus hijos y de los hijos a sus padres, la dirección de este ministerio se ha convertido en algo básico. Dentro del pastor O’Ffill arde el deseo de ver a las familias restauradas por la gracia de Dios. Esto se podrá hacer en la medida que el pueblo de Dios aprenda y ejercite el fruto del Espíritu diariamente en sus hogares. Como esposo, padre y abuelo, el pastor O’Ffill conoce por experiencia que la vida cristiana debe vivirse en el hogar; el reavivamiento debe comenzar primero en el hogar antes de que pueda extenderse a la iglesia.
Lo más importante que usted puede hacer es comenzar su día con Dios. Será imposible enfrentar los días finales sin tener una vida de devoción personal con Dios.
Podemos emplear a una otra persona para reparar nuestro coche pero no podemos emplear a otra persona comer o respirar para nosotros. En la misma manera la oración es la respiración del alma y la palabra del Dios es nuestro alimento espiritual. La oración y la lectura diaria de la palabra no se pueden hacer para nosotros otra persona . Debemos hacerlas para nosotros mismos.
Cita del sermón titulado -
Actitudes esenciales en la oración
"Cuando pedimos a nuestro Padre celestial que perdone nuestros pecados debemos tener la sincera intención de que sean todos. Debemos incluir el orgullo, el egoísmo, el resentimiento, la concupiscencia, la falta de dominio propio y tantos otros.
"Cuando tenemos la actitud correcta hacia la confesión y el arrepentimiento, producirá frutos auténticos en nuestras vidas. Una persona que ora repetidamente para que Dios le perdone un mismo pecado, necesita orar para que Dios la convenza de que el pecado que insiste en practicar es malo y ofende a Dios. El que ha permitido que Dios le infunda una actitud de confesión y arrepentimiento no será dominado por el pecado. En Romanos 6:14 se promete que el pecado no ejercerá ningún dominio sobre nosotros."
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